Y el tiempo pasa…
Hace días que vengo dándole vueltas a algún tema sobre el que escribir, y nada. Reviso algunas noticias a ver si hay algo interesante sobre lo que opinar… la política en Chile está tan revuelta que ya no tengo palabras para criticar a nadie porque es todo un asco, la iglesia tampoco ha salido en titulares (aunque seguro que algo deben estar haciendo por ahí) y tantas novedades como para escribir un post completo no tengo. Podría escribir sobre los calores de Madrid, pero eso ya lo hice el año pasado y reconozco que estoy un poco seca de ideas, pero no quiero perder la costumbre de postear algo al menos una vez a la semana. Cuentos no he escrito hace meses, salvo uno que está en fase de borrador y como no soy exactamente señorita disciplina para cosas que no sea trabajo, estoy esperando el día que por alguna casualidad me caiga una particula de inspiración encima (y que por azar no le caiga a la planta que esté al lado mío, cosa que sería un desperdicio) y me largue con el teclado. Ya no es como antes. O yo ya no soy como antes?
Puedo contar que hace poco tuve una desilusión porque estaba esperando una pega que al final no me salió, más allá de eso tengo bastante que hacer en julio, vacaciones involuntarias de nuevo en agosto y ojalá salga algo para septiembre. Eso de ser freelance y manejar tus propios tiempos es ideal cuando tienes cosas que hacer, pero cuando no tienes demasiado tiempo libre, y tanto de eso puede llevarte a pensamientos oscuros o no tan positivos, bue… hay días y días. Y ese es el punto, como por el hecho que es vivir al día o morir (de depresión), estoy viviendo al día, intentando no proyectar demasiado en el tiempo porque al fin y al cabo los proyectos suelen no salir exactamente (o medianamente) como uno los planificó. Supongo que cada cual tiene su manera de ver la vida, algunos se caen en la botella, otros en la política, otros en el esoterismo y un sin fín de posibilidades (insisto que la cesantía da MUCHO tiempo para pensar en webadas) y aunque escencialmente la mía es la misma, tiene sus variaciones según el día o mi estado de ánimo… aunque también puede tomar distintos matices varias veces al día. Y es que uno vive como puede.
En fin. Nada que reportar.
24 Junio, 2009 a 6:07 pm
Como la buena niña verborreica que soy, creo que no hay que esperar a que ocurra nada extraordinario para escribir… mediante la escritura es que uno hace extraordinario al hecho. Si no, mira a Benedetti.
Vi un algo tuyo en mi blog y, junto con agradecer los buenos comentarios, aprovecho de retribuirlos: me gustan mucho tus escritos y también me parece que el diseño está genial. Toulouse-Lautrec siempre es un buen pintor al que recurrir y está integrado maravillosamente. Aprovecho de aclarar que el diseño de mi blog es producto de las plantillas de WordPress no más… algo le pego a la escritura, pero no le pego en lo absoluto al diseño.
Bueno, Maca. Te dije que era verborreica. Mucha suerte, continúa escribiendo y viviendo (un día a la vez o como prefieras). Ya saldrá algo para llenar el tiempo; soy de la idea de que, cuando uno anda depre, hay que aplicar filosofía barata tipo comercial de Coca Cola (“la vida es como te la tomas”), y no darle demasiadas vueltas a lo que no lo amerita. Saludos.
Karen
2 Julio, 2009 a 4:06 pm
cuando la rutina ataca, todos los instantes, los lugares, parecen ser lo mismo… la vida se vuelve plana. nada importa, los cielos son identicos, las luces no brillan…… finalmente uno se aletarga y hasta envejece.
el unico escape es estar ALERTA, volver a despertar la capacidad de asombro, encontrar en cada atomo una sorpresa, en cada instante una posibilidad. AHORA ES CUANDO.
esto nos hace despertar a los estimulos, reaccionan los sentidos y la mente vuela, y aunque yo este quieta, encerrada, ensimismada el mundo es todo placer, todo belleza, aunque este lejos estoy en todas partes, amo aun cuando no sea correspondida, agradezco a cada celula la infinita posibilidad de ser quien soy.
siempre nos encontraremos en posiciones no tan comodas, q lo q esperan de nosotros es REACCION