El fi/asco del Festival de Viña

A pesar de vivir fuera de Chile cerca de un año, el festival de Viña me persigue, o sea, las ganas de comentar su tontera. Básicamente porque vengo llegando de allá, partí el día antes que empezara, por lo tanto igual me tuve que mamar comentarios al respecto.

Realmente nunca pesqué mucho es festival, lo veía solo en esos veranos en que iba a la playa con mi abuela y no había posibilidad que me dejaran cambiar el canal. Como todos, pensé que la concha acústica era enorma y me sorprendió que en realidad fuera tan chica, pero más allá de eso no me llamaba mucho la atención, y salvo a algún que otro cantante, con mi primo nos íbamos a hacer fogatas al patio de la casa a escondidas, era la oportunidad perfecta (a escondidas del marido de mi abuela, porque ella nos proporcionaba la bencina para hacerla gigante).

Ya más de grande aún me interesó menos, excepto quedar bastante sorprendida cuando supe que a The Police casi no lo pescaron cuando estuvo en vivo y anécdotas de ese estilo. El único año que sí lo vi, o más bien vi parte, fue el año pasado cuando se presentó Kramer. Era, en rigor, lo único que me interesaba ver, y que terminé viendo por cueva. Ah sí, también vi la presentación de Los Prisioneros, fue bastante notable.  A pesar de mi indiferencia, en años anteriores, sin cables, era inevitable enterarse de todo lo que se conversaba alrededor del festival, los matinales instalados en Viña, los programas sobre lo que hacían los mal llamados “artistas” en viña, y las pelotudeces que sucedían en las discotheques allá y bueno, los diarios también tenían una buena sección dedicada al evento y demases. Un circo bastante lamentable la verdad.

A pesar de toda mi indiferencia, viviendo en Chile es casi imposible más o menos seguir la evolución del certamen a lo largo de los años, y lo que está más claro que el agua, es que hace rato que “El Festival de la Canción de Viña del Mar” dejó de ser un festival sobre música. Con toda la farandulización de nuestra sociedad, Viña se vio afectado en forma refleja, y el tema central pasó a ser prensa rosa. ¿Quién es el diseñador de los vestidos de la presentadora de turno? ¿Cómo lo hizo Sergio Lagos? (ahora Felipe, ¿lo hará mejor que Sergio?, ¿cuál de las candidatas a reina muestra más tetas? ¿quién se peleó con quién? ¿que traje de baño usará la reina para el piscinazo? ¿se sacará la parte de arriba?

De los shows se habla poco, básicamente porque la calidad de artistas invitados es cada vez peor… ya casi no hay calidad, sino pa lo que el bolsillo alcance. Un amigo mío estaba de muerte porque cambiaron a Bon Jovi por Santana por una diferencia de 200.000 dólares (no estoy diciendo que Bon Jovi sea mejor que Santana, pero el ejemplo es la plata, realmente lo único bueno de este año es Santana). Probablemente hayan otros motivos que no dieron a conocer públicamente, pero el espectro de músicos que viene este año deja bastante que desear.

De la competencia ni hablar, hace años que ponen caras bonitas y/o conocidas como jurado, que poco y nada saben de música excepto lo que escuchan en la casa… para qué hablar de folklore. A estas alturas pareciera que la auténtica parte de certamen que tienen la dejan solo por tradición, porque harto poca bola que le dan cuando podría ser algo bastante interesante. Será que mandan puros bodríos, o más bien que seleccionan a puros bodrios porque la parte buena no es popular, que sé yo. El año pasado se presentó una japonesa que no juntaba ni pegaba con la supuesta onda del festival.

Para resumir, pareciera que el festival se confabuló con Las Últimas Noticias, porque es carne perfecta para dicha publicación, cero seriedad, cero calidad (salvo en la tecnología), cero ganas de hacer algo bueno y ser la oportunidad de traer espectáculos nuevos. Me pregunto por qué todos dicen que es el espectáculo más importante de Latinoamérica???? Lo peor de todo es que durante las dos semanas que dura el puto festival es de lo único que se habla en los medios, como si no pasara más en el mundo, nada más importante.

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