Un accidente en potencia
Recuerdo en primero básico, en uno de los peores colegios de la historia de Santiago (Kimelk) nos llevaron a todo el colegio (algo si como entre 5 y 10 niños por curso) a una cancha deportiva. Yo tenía 5 años y recuerdo que hacía un calor infernal. No sé por qué motivo se me ocurrió cruzarme por la cancha de cemento y acto seguido me llega un sendo pelotazo a la cabeza que me dejó tirada y luego aturdida un buen rato. Las niñas de cursos más grandes tuvieron la caridad de recogerme del suelo y acostarme un banco además de darme agua y preguntar a cada rato como estaba.
Y la verdad es que yo era un imán para las pelotas. Pelotazo que se tiraba cerca mío, pelotazo que me llegaba o en la cabeza, o en la cara, un par de veces también al pecho y me quedé sin aire. Pelotas de fútbol, de tenis, de volley… menos mal que no me dio mucho por ir al bowling. Lo más doloroso que me llegó eso sí no fue una pelota, sino un bat de cricket (obviamente en Londres) que un compañero picado por perder hizo saltar por los aires y a mí me pegó justamente en el ojo derecho. Esa vez fue para clínica, una profesora me llevó a algún centro médico pero no pasó nada. El mensaje que le dieron a mi madre fue “a su hija le llegó un batazo de cricket en el ojo pero no se preocupe”, similar a cuando a eso de los 6 años me quiebré un brazo y fue el mismísimo Lagos (que por esa época era senador) que le dijo a mi madre “tu niñita se accidentó, pero está bien”. Ese “accidente” me significó un mes de yeso y casi operación.
Ahora lo más ridículo me pasó en el primer año en al UDP, cuando todavía se hacían cosas “culturales” en el patio. Esa vez llegó un grupo a hacer una demostración de lucha libre… cuando se salieron del libreto uno de los compadres se cayó fuera del ring… adivinen sobre quién. Exacto. Esguince de mano.
Otra vez en el colegio en Londres, nos fuimos a esquiar a Suiza (que allá es como ir a Valle Nevado). El segundo día me caí, rodé pendiente abajo y quedé con uno de los ski cruzado por la espada de una forma muy extraña. Esguince crónica, el resto de la semana me la pasé encerrada en la cabaña aburrida como ostra y mi única entretención era hacer monos de nieve y las guerras de bolas de nieve cuando volvía mis compañeros con las antiparras marcadísimas en la cara. Pero no me rendí 100% y en Chile cuando tuve la oportunidad subí a la montaña, y aunque a ratos parecía un saco de piedras desprovisto de gracia y elegancia, aprendí a esquiar. Hasta que me tiraron por una pendiente asesina, en la cual lograba esquiar 5 metros, me caía, me paraba, esquiaba 5 metros más, me volvía a caer y así sucesivamente. Llegué machucada abajo y hasta ahí no más llegué. Cuando me puse un snowboard me cagué de susto y duré literamente 8 minutos arriba, ante la desesperación de sentir los pies atados, preferí no dar una guerra para la que no estaba preparada.
Pero la cosa es que esas cosas siempre me pasaron a mí. Por un lado era una adolescente torpe sin mucha motricidad fina o consciencia de mis propias extremedides. Por otro lado, hasta cierta edad tenía esa mala suerte de ser lo que los ingleses llaman “an accident waiting to happen”, algo que se podría traducir como “un accidente esperando a suceder”. Esa fue una racha que duró por años, entre mis tobillos enclenques y la fuerza gravitacional que atraía a los objetos en suspensión hacia mí. La última vez, fue un accidente automovilístico.
Claramente ahora soy un adulta más cuidadosa en ese sentido y aunque no vivo pendiente, me pasan menos cosas.
Bueno, llegó familia a celebrar el cumple de mi madre. Los dejo.
24 Marzo, 2008 a 4:56 pm
hahahhahahha, me sacaste unas buenas carcajadas y la gente en esta biblioteca me esta mirando feo, pero no importa. Cuidate no mas de no recibir un Jamon Serrano Volador en las Uropas.
1 Junio, 2008 a 2:09 am
Creo que me acuerdo algo de lo que te paso, yo estaba ahi, pero fue hace mucho tiempo, era un colegio montado en una casa el la calle Silvina Hurtado, cerca de Pedro de Valdivia. Bueno por si te interesa, en facebook hay un grupo llamado “Kimelkianos” seria interesante que nos visites y relates esta historia. No es un culto al colegio sino mas bien al hecho de haber estado ahi. Saludos