Me gusta pero me asusta
Supongo que de alguna manera siempre me ha tocado un poco ir a la aventura, por decisión propia o porque era muy chica para tomar decisiones. Mi madre ha sido una viajera aventurera casi toda la vida, antes de que yo naciera había estado en varios lugares del mundo y hablaba ya varios idiomas. De su mano me cambié de país varias veces (algunas incluso que no recuerdo, solo tengo fotos), una cantidad increíble de cambios de casa, de hecho soy incapaz de enumerar en cuantas casas he vivido… por razones que desconozco (salvo los de Londres) estuve en 6 colegios distintos, etc. Asi que por un tiempo supuse que lo que yo quería era estabilidad. Me volví a Chile por lo mismo y para ser franca… la conseguí. Bueno, relativamente, pero al menos logré mantener el mismo país de residencia por 10 años. El tema es que algo de esa sangre viajera tengo en mis venas, la disposición de ir al choque… es decir, cambiar de latitud del mundo sin saber muy bien a lo que voy (quiero decir que no sé con qué me voy a encontrar, qué tipo de trabajo voy a conseguir, etc.), las ganas un poco de empezar de 0.
Hace unos días me junté con un amigo que no veía hace una decena de años, literalmente. De hecho lo conocí viviendo en Londres, y a pesar que se vino a Chile antes que yo, no nos encontramos hasta ahora. Yo le contaba lo de mi viaje y lo primero que me dijo es que él no sería capaz de partir así como así no más, sin nada seguro, nada planificado, ningún trabajo asegurado. Después estuvo todo el rato preguntándome por qué me iba, y la verdad es que me sentí un poco presionada por su cuestionamiento (bastante insistente) porque tengo claras las razones, al menos la mitad de ellas, y sé que sí de mí depende, ni una posibilidad de quedarme acá. Al final le dije lo más escencial “weón, tengo 26 años, no tengo hijos ni pareja acá, no tengo nada que me ate ¿por qué chucha no me voy a ir?
La cosa es que estuve por tantos años diciendo que me iba a ir cuando terminara la universidad pero aún se veía bastante a la distancia, incluso hace exactamente un año atrás (cuando abrí este blog). Pero ahora la cuestión está encima. Bueno, a dos meses, bastante más encima de lo que estaba hace 1 año y salvo la compra del pasaje, la renovación de pasaporte y hablar con mi primo para que me reciba el primer mes al menos, no he planificado absolutamente nada. Mi madre y este mismo amigo, por ejemplo, me preguntaron que voy a hacer con mis libros. No es mucho lo que puedo hacer salvo dejarlos… pero el punto es que en detalles como eso ni he pensado. Mi amiga Rosario y su novio se cambian de casa este fin de semana y lo llevan planificando meses. Yo me voy a cambiar de país y ni siquiera he pensado cómo me voy a ir de Madrid, que es donde llega el avión, a Barcelona. Si fuera una persona, a falta de otra palabra, planificadora, tendría todas esas cosas resueltas, supongo que la Rosa ya habría investigado a qué clima llegaría y ya tendría decidido cada item de su closet que echaría en su maleta… yo recién estoy decidiendo el día en que voy a viajar.
Pero bueno, no puedo decir que voy a hacer las cosas de otro modo. Siempre he sido así. Cuando me cambié de carrera fue prácticamente una decisión de un día para otro, cuando en el verano pasado me fui a vivir con un amigo fue cosa de dos llamadas telefónicas y estaba listo. Y obvio que hay veces que me he equivocado y que las decisiones que he tomado en el segundo quizás debieran haber sido más pensadas, o más… planificadas, pero otras veces, las más, las cosas han salido bien. Y aunque me queda quizás unos días menos que dos meses para irme, no puedo decir que tendré el cuento mucho más claro. Para mí la película se empieza a rodar el día que ponga una pata en tierra española. Mientras tanto puedo ir resolviendo lo que me queda pendiente acá para poder irme y llegar con los papeles al día allá, pero que mierda voy a hacer una vez que llegue allá lo sabré el día que llegue. En cuanto a la maleta, seguramente la terminaré haciendo el día antes de la fecha del pasaje; lo único que tengo claro es que tengo que llevarme los calzones y el computador. Exactamente con cuanta plata me voy… sepa moya.
Es que… y es lo que siempre he pensado, para qué armarse un esquema tan estructurado si al final las cosas siempre cambian y en definitiva si uno no fluye con la vida, vas contra la corriente y las cosas se hacen más difíciles todavía. O sea, si me voy con la idea metida en la cabeza que el primer trabajo que tenga va a ser la zorra, capaz que lo pase pésimo cuando en realidad no lo sea, pero si lo es, mucho mejor. Hay una frase, no sé de quién por supuesto, que dice “la vida es lo que te sucede cuando planificas todo lo demás” y a fin de cuentas, es cierto. Recuerden que siempre existe la posibilidad que te caiga un piano en la encima cuando vas caminando por la calle, o que muere más gente por que le cayó un coco en la cabeza cuando pasaba por debajo de una palmera (de hecho Keith Richards se cayó de una palmera) que por mordida de tiburones, o sea: cualquier cosa puede pasar, y voy con esa idea y con esa disposición. Si no ¿para qué?
Y claro que hay cosas que voy a extrañar, familia y amigos fundamentalmente, y como ya pasé por esta experiencia tengo más que claro que hay días en que no lo voy a pasar bien porque voy a echar de menos y porque inevitablemente existe un periodo de adaptación . Y no es que sea pesimista o que me esté poniendo el parche antes de la herida o que vaya con la predisposición a pasarlo mal, pero puta, no nací ayer y ya me he cambiado de país antes, sé lo que se siente, al revés y al derecho, literalmente de ida y de vuelta y además a edades distintas. Entonces ¿para qué me voy a pintar un cuadro completamente rosado cuando la vida tiene días grises también?
En todo caso, gracias a ¿? por internet. En resumen, esto no sería una aventura si supiera exactamente a lo que voy a llegar. No tendría gracia. Igual no puedo decir que no esté nerviosa, para qué decir una cosa por otra, si igual es un tremendo cambio. Pero si no lo estuviera, tampoco tendría gracia.
Como sea, me voy a echar al sobre. Me quedan dos cigarros (y en el pc me enzaño) y mañana me espera una entretenidísima mañana en el ministerio de educación.
Canción del Post: The Hillbilly Moon Explosion – Mambo Italiano
15 Marzo, 2008 a 12:55 am
Soy de los que les gusta planificar. Los miembros de nuestro club preparamos planes como un barman mezcla tragos y esperamos con algo de ansiedad y placer ver como se desarrolla, muta, y muere.
Buena suerte en tu aventura, seguidora de Ganesha.
15 Marzo, 2008 a 1:00 am
Jajaja gracias, Sr. Planificador