“El que no salta es pokemon”: Maiden en Chile
Disclaimer: yo no trabajé en la producción de este concierto, sino como traductora de un proveedor, por lo tanto esta vez lo vi con ojos de espectadora.
Decir que fue el concierto más esperado del año es como mucho, puesto que el año recién empieza, pero estuvo digno de las expectativas. Maiden dio un espectáculo basado en sus clásicos, que hizo al público corear durante las dos horas que duró el show. Lo cierto es que Dickinson mantiene la energía a un nivel bastante loable para sus años y la onda que hay entre ellos se nota a una legua de distancia. Dentro del estadio no quedaron cagadas, salvo los típicos weones que se pasan como sea, en este caso botaron unas pocas rejas, precisamente donde yo estaba parada; pero no pasó a mayores. Lo que sí supe por boca de varios de los proveedores que venían entrando a esa hora es que los pacos afuera le estaban dando duro a los fans que no pudieron entrar.
Lo que me impresionó fue el recambio generacional del público, además de mucho teenager también habían niños muy chicos con poleras de Maiden acompañados por sus padres. O más bien los hijos acompañando a los progenitores, pero saltaba a la vista que lo disfrutaban lo mismo. Adelante, hacia la barricada casi todos adolescentes, los viejos rockeros se quedaban un poco más atrás y un poco más hacia los costados, obviamente ya tienen suficiente carrete en el cuerpo como para saber donde hay que quedarse para no ser aplastado por una masa enardecida. Porque a pesar que era una audiencia respetuosa que no intentaba pasarse de lista, estar en el medio no era recomendable, sobre todo con el calor que hacía.