Los medios, en los últimos años, siempre se van por lo fácil, no investigan, no preguntan, se quedan con el cable informativo que les llega a su lugar de trabajo y en muchos casos publican información tal cual, sin corroborar de que se trata, sin buscar más profundamente. Les da igual el daño o perjuicio que les pueda causar a las personas.
Hace poco me enteré del arresto de Rumi y Danae y su formalización por tráfico de drogas. Me quedé atónita en un comienzo, después vino la rabia por el trato que les ha dado la prensa, tratándolos como si fueran narcotraficantes cuando son sanadores.
Personalmente he asistido a unas 8 ceremonias de ayahuasca con ellos y siempre me sentí protegida y cuidada. Ellos están siempre pendientes de que los participantes estén bien, en ningún momento los ignoran. Pero no es solo tomar ayahuasca estar tres horas y partir volando. Con ellos la onda es distinta, se comparte, el que quiere hablar puede hacerlo, el que necesita guía, la obtiene. Para mí la ayahuasca ha sido un verdadero proceso de sanación, en que he llegado a unos estados de lucidez que de ninguna otra manera he logrado. Además hay un entendimiento del mundo, de la vida y de la naturaleza que no te la da otra cosa, te das cuenta que todo está verdadermente conectado, lo ves, y te sientes parte de ese todo (cosa comparten las personas con las que he hablado).
Conozco gente que ha dejado adicciones de muchos años, gente que ha resuelto traumas psicológicos que venían de la infancia, gente que ha podido desbloquear recuerdos traumáticos que provocaban dolores o síntomas físicos, gente que ha logrado tener esa paz que todos buscamos, gente que ha redescubierto la alegría de vivir.
La ayahuasca te habla directo al alma, sin intermediarios. Puede que la experiencia sea extrema en su momento, porque te muestra precisamente aquello que no quieres o no puedes ver para que puedas evolucionar y dejar atrás todas esas malas vibras que provocan múltiples energías negativas. La terapia con ayahuasca es un camino al crecimiento y a la salud psíquica y del espíritu, enriquece una parte de la vida que en la sociedad en la que vivimos está muy reprimida, que es la conexión con nuestro planeta y con toda la vida que contiene, además de ser una experiencia que te toca en las fibras más profundas de tu ser.
Es cierto que la experiencia puede ser dolorosa, pero nunca es en vano, y nunca vas a ver algo que no te corresponda o para lo que no estés preparado.
Por eso me da mucha pena que algo tan noble como la madre ayahuasca se le etiquete como una simple “droga” que hace daño cuando en realidad hace todo lo contrario y que no tiene ningún componente químico o nocivo o que sea adictivo, además del hecho que Rumi y Danae hayan sido tan maltratados de una manera super corta de vista e injusta.
Yo lo recomiendo para todo aquel que esté en una búsqueda de sanar las heridas más profundas del corazón, que estén en búsqueda de la espiritualidad. Para aquellos que solo estén buscando una volada distinta, abstenerse.
