A veces me pregunto de qué nos quieren convencer. Desde que somos chicos que hay dos cosas que imperan en todos los medios de comunicación masivos: la violencia y el romance.
Da igual sea una revista, un periódico o la televisión, la violencia reina cada vez más y son mayor cantidad las imágenes que se nos presentan, cada vez más descarnadas, sea un asalto, un dezastre natural o una guerra. Los medios han transformado a la violencia en pornografía, convirtiendo al público general en adictos por un lado, y en insensibles por otro. La insensibilidad es natural (no buena), puesto que de ver tantos cadáveres, o pedazos de personas, aviones estallando contra torres, bombardeos a tiempo real y cuanta cosa uno se puede imaginar, los seres humanos perdemos la capacidad de asombro, la capacidad de empatizar con el sufrimiento ajeno y aprendemos a cerrar los ojos de nuestro corazón. En este siglo hemos visto la capacidad humana de las atrocidades más grandes, desde bombas atómicas hasta exterminio total frente a las cámaras, bombas de napalm. Y sin embargo hay quiénes dicen “pero el hombre es capaz también de grandes hazañas, como poner un pie en la luna”.
Yo ante eso respondo, gastarse tanto dinero en algo así… o sea, no hemos sido capaces de solucionar los problemas de nuestro propio planeta, de nuestra propia casa y ya estamos intentado conquistar nuevas fronteras. Esa no es una gran hazaña, es una demostración de arrogancia y soberbia, de creernos lo que no somos, cuando lo verdaderamente importante está acá dentro (digo apuntando al corazón).
Hemos sido testigos de los horrores más grandes, y si alguien me dice antes también había violencia, puedo decir sí, esa es la historia de la humanidad, es verdad, el problema es que nos hemos vuelto indolentes, porque aunque vemos cuando pasa y estamos informado de ello (porque a pesar de la desinformación de los medios el que busca siempre encuentra) no hacemos nada al respecto. El chico más cool es quién pueda matar más enemigos en videojuegos, algo que se parece, lamentablemente, demasiado a la vida real. El periodista se acerca inescrupulosamente a quien sufre después de una tragedia para preguntar “¿qué siente?” y aquellos que nos encontramos al otro lado de la página o de la pantalla vemos esto a la vez que cenamos y lo más que se llega a sentir es “menos mal que esto no me pasa a mí” o “menos mal que ese lugar queda tan lejos”.
Y asi es como la violencia se convierte en pan de cada día y la aceptamos por que sí, porque así es el mundo, asi es la humanidad, asi es la vida. Pues no ¿a quién quieren engañar?
Por otra parte nos hacen creer en el romance. No me refiero al amor, porque está archi comprobado que es el motor que nos hace seguir viviendo, pero en el romance más austeniano. Gracias a mil ficciones la humanidad ha aprendido a creer en un modelo de relación perfecto, en que una vez superadas todas las dificultades que se imponían para estar junto al ser amado todo será como en un cuento de hadas y se vivirá feliz para siempre. En esa historia los problemas cotidianos no tienen cabida, las discusiones por estupideces son eliminadas, y las personas que viven en el hoy y en en el acá se quedan con la situación que será imposible encontrar a la media naranja perfecta y que desdichados son ante esa búsqueda que parece nunca acabar.
Aunque un poco más sutilmente, está presente en la otra gran sección que los medios buscan: la farándula. Nos enteramos de los por menores de las relaciones entre personas que no conocemos y que probablemente jamás conoceremos en nuestra vida. Nos pintan sus maravillosas vidas de ricos y famosos, l@s chic@s intenta emular ese estilo de vida que es tan ajeno a la normalidad, cuando en realidad esas personas son PERSONAS y nada más, personas que sufren, que lloran, que tiene frustraciones, que se tiran peos y cagan todos los días. El problema que nos hablen de este “modelo ideal” del romance y no del amor real, es que nos aleja cada vez más de aceptar a los que amamos como son e intentar cambiarlos, y cuando eso no resulta, entonces caos.
Quizás esté perdiendo el hilo, pero lo más importante que quiero decir es que existen dos grandes sentimientos de los que derivan todos los demás. Por el lado negativo y oscuro tenemos el miedo. Del miedo deriva la inseguridad, la rabia, la pena, la necesidad de competir, de eliminar a lo distinto a nosotros, de discriminar, de intentar imponer nuestra superioridad a los demás por medio de cosas materiales, la posesividad.
El otro gran sentimiento, del que derivan las cosas positivas es el amor: del amor nace la fraternidad, la solidaridad, la empatia, la tranquilidad, la paz, y en general lo que nos puede hacer felices.
Está claro que los seres humanos vivimos en una gran contradicción entre ambos, y eso está bien, es parte de la vida, pero un lado siempre será más fuerte que el otro, y es entonces cuando tenemos que entrar a decidir si queremos vivir en el amor y la armonía, o el miedo y el desequilibrio.
Los medios tienden por ambos flancos a intentar hacernos vivir en el miedo, porque de amor verdadero, de ese en que uno tolera, acepta, transa, en el que uno no está de acuerdo en todos los puntos no se habla. Y con la violencia intentan hacernos vivir en paranoia constante… no vaya a ser que el próximo seas tú.
